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| Luis Urzúa, el último minero, celebra su rescate junto al presidente chileno. |
La pasada madrugada concluía el rescate de los 33 mineros, que habían quedado atrapados tras el derrumbe del yacimiento de San José ocurrido el pasado 5 de agosto. Durante 70 días han sobrevivido a 700 metros de profundidad.
La llegada a la superficie del capataz Luis Urzúa ha sido el broche de oro de una operación de salvamento llevada a cabo por un eficaz grupo de técnicos y geólogos. Tras 53 días de trabajo en los que han llegado a poner en marcha tres planes distintos para dar con el lugar exacto donde estaban refugiados los mineros, pasaron a una labor de casi 24 horas ininterrumpidas.
Finalmente, la misión de rescate ha concluido con éxito y los 33 mineros y los seis rescatistas, que bajaron a ayudarlos, se encuentran ya sanos y salvos en la superficie del yacimiento. Tras enterarse de la noticia, miles de chilenos salieron a la calle a festejar el acontecimiento. “Mineros supersónicos” y “¡Fuerza mineros!” eran algunos de los mensajes que podían verse en las celebraciones que llegaron a extenderse por otras ciudades.
En el campamento Esperanza, la tensión que se había acumulado atrajo al presidente de Chile, Sebastián Piñera, que ha acompañado a los familiares y amigos de los mineros durante la operación de rescate. “¡Viva Chile, mierda!”, gritó Piñera invitando a los presentes a cantar el Himno Nacional. El presidente ha calificado el suceso como un “milagro” y ha aclarado que "Chile no es el mismo país que teníamos hace 69 días, cuando ocurrió el accidente. Hoy es más respetado, más valorado".

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